Hoy martes día 13 de julio, tras unos días de altas temperaturas, fijamos el día para realizar la exploración y topografía de esta cavidad que teníamos pendiente desde ante del inicio de la pandemia del Covid. Nos informó, de esta y algunas otras cavidades, Tomas Castillo, un  amigo de Yecla, que es un enamorado de la montaña y es gran conocedor de muchos de los secretos que en ella se esconden. Por su puesto conoce el termino de su ciudad, Yecla, y no solamente de cavidades, también es conocedor de su historia y sus costumbres y siente una gran curiosidad por cualquier vestigio etnográfico o arqueológico que pudiera ser objeto de estudio y/o conservación. Pues como decía quedamos para hoy en recoger a Tomas en el bar de la Plaza de Toros de Yecla, desde Almansa nos desplazamos Miguel y Juan Antonio. A las 9 de la mañana ya estábamos en las inmediaciones de esta cueva que está en un monte bajo en medio de los chalets que hay en esa zona de las Atalayas en Yecla. Por la carretera de Yecla a Montealegre poco antes de llegar al Pulpillo, tomamos un desvió a la izquierda que resulta ser una camino pista que enlaza con la carretera de Fuenteálamo y por el que hemos pasado en numerosas ocasiones cuando realizamos la marcha de Almansa- Jumilla. Desde donde se deja el choche hay unos escasos 100 metros hasta la entrada de la cueva, que a pesar de hacer casi dos años que habíamos estado, encontramos sin problemas. No sabíamos las dificultades que nos íbamos a encontrar en la exploración, por si acaso llevamos una cuerda de unos 20 metros, pero nada más no llevamos material de instalación y solamente los mosquetones que van en los equipos personales, nuestra idea era que iba a tener poco recorrido. Juan Antonio recordaba que cuando se la enseñó Tomás, asomó la cabeza en el estrecho agujero de la entrada y vio que al fondo en lo parecía un resalte había una escalera metálica que asomaba, eso alcanzó a ver con la luz del móvil. Solo nos pusimos el mono y nos hemos metido para dentro los petates con los equipos y la cuerda y una bolsa con los utensilios de topografía. La escalera de aluminio seguía en la cueva, pero tirada en el suelo poco antes de llegar al resalte. Al llegar a ese lugar hemos visto había un pozo después del resalte y que era necesario instalar la cuerda, alguien había bajado ya antes por que encontramos un parabol en la cabecera un segundo parabol también en el siguiente resalte que ya daba a la fractura. Instalamos la cuerda con los mosquetones que siempre llevamos de sobra en los equipos personales, (menos mal), y decidimos bajar los pozos y comenzar a topografiar de dentro hacia fuera. La fractura de los pozos se iba estrechando conforme descendemos. Y vemos también que al llegar al cono de derrubios después del segundo anclaje, hay dos opciones para descender por la derecha, (dirección sur),  o por la izquierda, (dirección norte), decidimos continuar por esta última, ya que no había más anclajes y por aquí la cuerda no iba a roza. Al llegar abajo se hace pie y la fractura continua dirección sur estrechándose cada vez más. Comprobamos que por ahí comunica con la otra vertical que habíamos dejado arriba en el cono de derrubios, en la siguiente ocasión bajaremos en dirección sur , haciendo la correspondiente instalación porque aparentemente se ve un pozo que sigue bajando más. En este lugar Juan Antonio decide comenzar la topografía y espera a que baje Miguel, que es el que va marcando las estaciones, lo hace con un pintalabios rojo que deja una marca que con el tiempo se borra sin deteriorar la cueva y al mismo tiempo es muy visible. Así comenzamos a salir realizando la topografía hasta la boca, terminando el trabajo a las 12,30. Desde donde están los pozos hasta la boca hay una gran sala que está toda removida y es donde se realizaron las excavaciones que según nos informa Tomás son enterramientos del Neolítico. En total hemos hecho un recorrido topográfico de 49,50 metros con 12,60 metros de desnivel, lanzando un total de 112 visuales de Disto. Al final acompañamos a Tomás a su casa de campo donde nos invitó a una refrescante cerveza y nos enseño un álbum con fotografías de sus hallazgos y curiosidades que recoge en sus visitas por los parajes Yeclanos y de alrededores. Allí mismo ya pasamos los datos de la topografía a una tablet y pudimos enseñarle a Tomás el trabajo realizado. Habrá que volver a terminarla con material de instalación. Hemos pasado una buena mañana con Tomás con el que siempre se aprende y al que agradecemos su disposición a seguir enseñándonos más cavidades.

Fotos de esta actividad se pueden ver en la GALERÍA DE FOTOS.

Comparte esta publicación!
Share on Facebook
Facebook
0Tweet about this on Twitter
Twitter
Email this to someone
email